viernes, 17 de junio de 2011

Ernesto, el estandarte

Homenaje de Piedad Córdoba al Comandante Ernesto "Che" Guevara en su octogésimo tercer cumpleaños.


“La única actitud digna de un hombre superior es el persistir tenaz en una actividad que se reconoce inútil, el hábito de una disciplina que sabe estéril, y el uso fijo de normas de pensamiento filosófico y metafísico cuya utilidad se percibe como sospechosa" Fernando Pessoa.

Ernesto nació argentino, pero no le bastó con la grandeza que implica serlo. Ernesto, digo, nació argentino para nacionalizarse con alma peruana e inmortalizarse con la ciudadanía cubana. Al morir ya era un hombre, como bien se lo dijo a su asesino. Se hizo hijo de la humanidad y padre de toda la América esclavizada y pisoteada por los estadounidenses y la hipocresía europea. No solamente de nuestra América Latina, sino de América, y su mítica fotografía mirando al horizonte se volvió imagen de toda causa que parece perdida, convirtiéndolo así en el Quijote de nuestros días, hermano gemelo de Fidel, como si se hubieran gestado en el mismo vientre.
Si nuestros vergonzosos medios de comunicación no se hubieran tornado unos miserables, unos mezquinos, unos animales sedientos de poder dominados por la derecha, aquel que se hizo Che durante la bendita Revolución Cubana no estaría hoy figurando entre los jóvenes como un asesino, pues estos no saben que el Che fue para mi generación y para la suya el estandarte más digno de la izquierda y de las causas libertarias. Si el conflicto armado no se hubiera recrudecido en Colombia, si nuestros guerrilleros hubieran aprendido algo mínimo de su legado, si nuestros dirigentes, esos que alguna vez soñaron con y como él, no hubieran traicionado sus ideales, al Comandante Guevara se le vería en el mundo como se le ve y se le siente en Cuba. Conozco a izquierdistas vergonzantes que suelen alejarse de su imagen, como se alejan de Chávez, y hasta de mí. No, el Che, su nobleza, sus principios, su solidaridad tienen que rescatarse, tienen que ser retomados por el revolucionario, por el estudiante, por el obrero y por todo aquel que busca transformar la sociedad desde la izquierda humanista.
Si bien yo jamás tomé, ni tomaré el camino de las armas porque prefiero el de la paz y la resistencia, porque creo en el diálogo a pesar de la testarudez y la intransigencia, yo sí admito que reivindico la lucha de Guevara y la tomo como mía por una humanidad más digna, noble e igualitaria.
Y si al Che no lo venció el asma, ni eso le impidió jamás llegar a luchar por sus ideales, así, yo no me dejaré vencer por el miedo que en el que me quieren encasillar, pues cuento con el apoyo de muchos ciudadanos de esta América y de esta Colombia que sufre, y ni por ellos, ni por quienes creen en mí y en la paz dialogada y negociada abdicaré; porque si hoy el Comandante, a sus 83 años estuviera vivo, sé que me pediría lo mismo que me piden todos aquellos que no tienen voz, y valga este pequeño homenaje para decir que también por él seguiré y persistiré en la búsqueda de una negociación con el gobierno de mi país y los grupos armados, mostrándoles a ambos lados cómo con humanismo y solidaridad, cosas ambas que lo caracterizaban, todo en esta vida es posible.

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