lunes, 25 de julio de 2011

Profundización

Después de algunas anotaciones, observaciones y comentarios que se hicieron por parte de Colombianos por la paz, quisiéramos profundizar en nuestra meta.
Tanto a través de medios electrónicos como de medios impresos, con un lenguaje llano, sencillo y claro, pretendemos darle forma y fondo al movimiento liderado por Piedad Córdoba.
¿Por qué la paz y no la guerra? Nos pidieron que aclaráramos eso. Consideramos que el nombre de nuestra naciente organización bastaba, y más siendo un órgano adjunto, el brazo letrado, de Colombianos por la paz. La paz, en abstracto, es el anhelo de cualquier ser humano, incluso la del psicópata. Lo que pasa es que la paz no es lo contrario a la guerra sino que, como bien lo decía Spinoza, es un estado del alma que lleva a la benevolencia, una virtud de confianza y de justicia. No podemos ser tan candorosos de aspirar a acabar con las pulsiones del sujeto, entre ellas la violencia, pero sí, como le decía Freud a Einstein en una carta sobre el porqué de la guerra, a través de la cultura (o civilización), propender por espacios de diálogo, armonía, inclusión y justicia. Esto, en gran medida, es responsabilidad del Estado, pero también del sujeto. Y en lo que a nosotros toca, a través de las letras y las artes, de la ciencia y la filosofía, lo que intentamos es llegar a cada persona, escribiendo, aunque suene cursi, desde el corazón y desgarrando el alma, porque escribir es un ejercicio que compromete  todo el espíritu.
Hemos leído opiniones en la red que nos preocupan. Una de ella señalaba que Pablo Escobar fue quien fue y como fue gracias a que su madre era maestra, y que del magisterio devienen todas nuestras desgracias. Los profesores y estudiantes de la Universidad Nacional, y en general de la pública, están siendo vilmente estigmatizados por grupos de extrema derecha que los acusan de secuestradores, guerrilleros, asesinos, delincuentes. Pronto lo harán con nosotros, cuando esto tome fuerza. Y el problema es que Colombia se vio inmersa en una lógica perversa secundada por intelectuales que pretenden que ciertos autores y filósofos son de ellos, que nos reclaman porque estudiamos lo que es la paz a través de Kant y hemos retomado cosas de Nietzsche. En parte, insistimos que desde lo escrito, eso es lo que queremos combatir. 
Cuadernos de la paz apoya la libertad de credo y de ideología. Cuadernos de paz está a favor del matrimonio homosexual. Cuadernos de paz está con el movimiento cibernético Anonymus, que promueve el software libre y gratuito, la libertad de expresión, el derecho inalienable al conocimiento y a la información tal y como es, porque consideramos que una de las vías para hacerle frente a la violencia es igualando a todos en el derecho y en el deber.
En lo que toca al vetusto y ya muy agotador conflicto armado colombiano, quisiéramos hacerle entender a la gente que los caminos de la deliberación y la democracia son la única vía para sacar al país de la desolación que vive. Si personajes como Antonio Navarro Wolff, Gustavo Petro, León Valencia eligieron esto después de militar en la guerrilla, más que señalarlos, debemos aplaudirlos. No porque estemos en total acuerdo con sus ideas, sino porque son ejemplo de que es viable llegar al poder sin la necesidad de la confrontación armada. Esto es muy importante, porque la sociedad colombiana, dado que se dé un diálogo, debe estar abierta y dispuesta a tolerar la inclusión en la política de quienes ahora actúan desde las trincheras, y hacerles entender que es un gran logro como país y civilización que actúen en el marco de la democracia, pacíficamente, renunciando a ejecutar los oprobios de la retención y el secuestro, los bombardeos a la población civil y la destrucción de la muy precaria infraestructura de servicios públicos que tenemos, entre otras cosas. 
La única batalla que libraremos será contra los medios tradicionales de información y comunicación. Por eso reiteramos que apoyamos la filosofía y las acciones de Anonymus. Nos han pedido que no insistamos con Piedad Córdoba, pero es que nadie en el país ha sido tan vapuleada, vituperada y golpeada en su honra como ella.
Y a pesar de que en octubre el doctor Ordóñez Maldonado, Procurador General de la República, nos quiso dar el mensaje de que la vía democrática no era para nosotros al haber destituido a la senadora Piedad Córdoba, creemos que insistir a través de las ideas y la resistencia pacífica es la mejor manera de demostrarles a él y al país que la paz es el camino, conteniendo a muchos jóvenes que al momento del fallo y meses después pretendían irse a las selvas a combatir al Estado. Estén de acuerdo con ella o no, o si lo están con nosotros o no, deben entender que nos quitaron el único poder de facto que teníamos, y así ¿cómo defender todo lo que pretendemos defender? La despenalización del aborto, la objeción a prestar servicio militar, la defensa de los obreros, el libre desarrollo de la personalidad.
Consideramos que la primera lucha que debemos librar es por la restitución política y la honra de Piedad Esneda Córdoba Ruiz. Detrás de ella, según  la Registraduría, estamos poco más de 63 mil personas que nos vemos representadas plenamente y a quien le otorgamos nuestros votos porque consideramos que legislando con sus ideales, que son los nuestros, estaríamos presentes en el congreso, de alguna manera. Hubo personas, una, de hecho, que después de haber estado en coma, en febrero, asistió a las urnas, aún convaleciente, para darle su voto a Piedad. Fue sometida a trasplante hepático el 20 de febrero, y que, a principios de marzo, se hizo sacar del hospital, padeciendo de atrofia muscular "para darle mi voto a mi Negra, porque sin ella, este país no va a avanzar, se va a quedar estancado". Entonces, no es luchar solamente por el nombre de Piedad, sino por el de todas esas personas que han hecho enormes sacrificios, que no han aceptado mercados ni prebendas ni cosas por el estilo para que nuestra forma de lucha sea desde lo político y lo legal. 
Insistimos, no podemos quedarnos conformes, quietos, ante la injusta y por demás ilegal decisión de la Procuraduría. Si no, la labor de quienes estamos construyendo Cuadernos de la paz se limitará al papel, y como es sabido, el papel todo lo aguanta. 
Por lo pronto hemos encontrado adhesión de algunos jóvenes a través de Twitter, muy entusiasmados con nuestros planteamientos y nuestro proyecto. También con la del cineasta Gustavo Adolfo Pazmín, quien está dispuesto a colaborarnos desde su arte. 
A todos damos las gracias. 

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