jueves, 14 de julio de 2011

Sobre Cuadernos de la paz



En memoria de Ana Fabricia Córdoba, a quien nunca se la llevará el olvido...

Colombianos por la paz fue una iniciativa de Piedad Córdoba que, en principio, pretendía mantener una epistolaridad entre los grupos armados insurgentes, el gobierno y la sociedad civil. Decenas de miles de colombianos apoyaron con sus firmas este proyecto y esto dio pie para que la ex senadora empezara a negociar, de manera personal pero autorizada por el gobierno, las liberaciones de algunos secuestrados por las Farc. 
La campaña de desprestigio que se ha venido fraguando en contra de ella, sin embargo, se esmeró en vincularla con el grupo armado, y lo que en un principio fue solamente un intento por humanizar el conflicto armado que vive el país y un esmero meramente humanitario, terminó por convertirse en algo que pondría en entredicho la honestidad y la ética de la lideresa visible. 
Así, ante el grueso de la población, Colombianos y colombianas por la paz terminó siendo, gracias a la propaganda negra y a la estigmatización del gobierno del ex presidente Uribe, un grupo de personas que solapaba las acciones de las Farc, cuando este siempre ha condenado todos los actos de guerra. Varios de sus miembros terminaron amenazados de muerte, fueron víctimas de espionaje, persecución, robo, entre otras cosas. Luego vino la destitución de Piedad, a quien despojaron de su investidura de senadora y la inhabilitaron durante dieciocho años para ejercer cargos públicos. 
Los Cuadernos de la paz surgen, entonces, para retomar la idea inicial con que se fundó Colombianos y colombianas por la paz, pero no solamente con el fin de mantener un diálogo epistolar entre los actores del conflicto, sino, también, como la iniciativa de darle un soporte ideológico, teórico y filosófico al movimiento, y con la pretensión de, a través de la convocatoria a jóvenes estudiantes y docentes, darle forma y contenido al movimiento político de Piedad Esneda Córdoba Ruiz. En un principio, quienes lo ideamos, pensamos en denominarlo Estudios de paz, pero nos pareció muy vago. Recordamos entonces a Saramago, justamente nueve meses después de su muerte*, quien llevaba una serie de cuadernos en los que escribía sobre el derrumbamiento moral y ético en el mundo, sus apreciaciones sobre acontecimientos políticos, entre ellos la liberación de Sigifredo López, quien comparó a Piedad con la mujer del médico, personaje que aparece en el Ensayo sobre la ceguera y que conmovió al Nobel portugués hasta el punto de agradecerles a ambos en sus famosos Cuadernos. Saramago, además, tenía en gran estima a la ex senadora Córdoba. Un mes antes de su muerte la convidó a un congreso en Portugal sobre derechos humanos, al cual no pudo asistir ella debido a que en ese mes el procurador Ordóñez la destituyó.

Somos Estefanía Uribe y Marlium Jamir Pérez. Nos conocimos en el apartamento de Piedad Córdoba en Bogotá el año pasado, y gracias a ella hubo una gran empatía. Ambos estudiosos empedernidos de Spinoza, logramos conformar una bonita amistad basada en lo ideológico, lo ético y lo filosófico. La política fue un accidente. Estefanía, desde Medellín, le escribía a Marlium, en Yumbo. Y Marlium, desde Yumbo, le escribía a Estefanía, en Medellín. Luego Estefanía tuvo un percance con Piedad, lo que, quién lo diría, le llevó a escribirle a él que se le ocurría que debía haber un grupo de estudios sobre la guerra y la paz que le colaborara a Piedad para su lucha. Marlium le contestó que siempre había pensado en lo mismo. Las soledades se juntaron y se configuró el sueño, pero Estefanía, por cosas que no cabe mencionar, había perdido cercanía con aquella mujer que, justo ahora, es la partera de Cuadernos de la paz. Marlium no se atrevía a concretarlo o a proponerlo, pero ambos mantuvieron el proyecto, hasta que a Estefanía, obsesiva, le dio por atreverse a escribirle sobre todo ello a quien correspondía. De inmediato aceptó, y Marlium y Estefanía crearon, juntos, un blog, una cuenta de correo electrónico y una de Twitter. Ahora están intentado convocar a jóvenes bachilleres y universitarios que se les quieran sumar y que, desde las artes, la filosofía, la música, el periodismo, la literatura, la sociología, la historia, la antropología, el psicoanálisis, el ensayo, la crónica... en fin, se animen a colaborar y a ayudar a entender el porqué, que a veces no es tan claro, de este conflicto sangriento e inhumano que tiene envilecida a Colombia, ciega de odio, enferma de olvido, arrumada en la indolencia. 

Piedad Córdoba
Mucho nos molestan los personalismos y queremos evitarlos a toda costa. De todos modos, consideramos que la existencia de un líder, una lideresa, es fundamental. Las llamadas revoluciones recientes que se han dado en Grecia y España, como La parada Sol, no han prosperado por la falta de estos.
Piedad es fundamental porque no solamente tiene un liderazgo innato, sino también porque su humanidad entera es inspiradora. Lejos de fanatismos, consideramos que nadie como ella defiende con tanta coherencia y verticalidad nuestros propios ideales. Del mismo modo, su solidaridad, su capacidad de compromiso, su ética, su humildad y su entereza nos llenan de vitalidad y esperanza, de muchísimas ganas, para sacar adelante este proyecto.
Gracias a ella nos dimos cuenta de que no es necesario un nivel de escolaridad avanzado para aprender de otras personas, ni tampoco es indispensable sentarse en una biblioteca para conocer y reconocer a la humanidad. Se puede desde la salsa y la poesía, conversando con los doctores y los analfabetas, interactuando con niños y ancianos. 
Supimos que la violencia no se genera en la falta de educación académica, sino en la falta de valores inculcados desde lo familiar y lo social. Normas esenciales como no burlarse ni regocijarse por los padecimientos ajenos tales como el sida, el cáncer, la depresión y diversas enfermedades mentales y físicas; o pretender descalificar al otro por sus preferencias sexuales, nivel social o académico. Con esos preceptos nos ha venido "criando" ella, mostrando desprecio únicamente por las manifestaciones de violencia e intolerancia que degradan al ser humano. Por eso creemos pertenecer a la izquierda humanista, y esa es nuestra inclinación política. Como Piedad, aborrecemos las armas, el secuestro, la extorsión, la amenaza, la descalificación. Somos conscientes, claro, de que el ser humano está compuesto por pulsiones negativas y positivas, pero basados en eso, pretendemos llegar al mayor número de gente posible para que, a través de la sublimación, podamos controlarlos. 
Esto es, a grosso modo, Cuadernos de la paz. Bienvenido todo aquel que quiera compartir algo en nuestros renglones. 

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